El Tiempo del Sueño es un espacio sin tiempo y un tiempo sin espacio, un ente flotante e infinito: lo más libre y etéreo que puedas imaginar...

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martes, 24 de enero de 2017

Mundos artificiales

Érase una vez un mundo en el que unos podían pagar para absorber el tiempo vital de otros. Alguien decidía inventarse un mundo material propio dentro de aquel precioso mundo dado para todos, destruyendo parte de aquel vergel común a su antojo para convertirlo en un trozo de su propiedad.

Para poder construir esos mundos artificiales en el menor tiempo posible y convencer al resto para que acudiesen a ellos, pagaban por los actos, la disponibilidad y la responsabilidad de otros, reduciendo su tiempo libre de disfrute en ese maravilloso mundo colectivo y natural.

Lo más macabro de la historia de este mundo y el comportamiento de sus seres, es que los que se inventaban mundos y pagaban por el tiempo de otros, lo hacían con trozos de mundo común destruido… 

¿Os lo podéis creer? ¡Esclavos pagados con su propia piel! Vaya mundo loco... Menos mal que por aquí estamos un poco más cuerdos.




jueves, 9 de junio de 2016

Encontrar


Las personas crean lugares y los lugares conectan personas




~



- ¿Qué ves?
- No puedo respirar…
- Te pregunto qué ves, niña, no si puedes respirar.
- ¡No puedo ver si no puedo respirar!
- Respira, tranquila, respira…
- No veo nada.
- Ahora puedes ver lo que tú quieras ver.
- Lo que quiero ver, no parece estar aquí.
- Pues imagínalo. Para eso viniste aquí, para imaginar y llevarlo a la realidad.
- Aquí todo está en calma, no hay nada… ¿Dónde están los demás?
- ¿Qué demás? Por ese camino vas a encontrar poco, chica. Aquí cada uno está en su lugar. Si para ti son los "demás", es muy difícil que os crucéis.
- Y entonces, ¿cómo voy a llevar lo que quiero a la realidad?


Las telas que le cubren ondean las aguas… los reflejos blancos y luminosos del movimiento invaden a la oscuridad. Eso me despista. No puedo pensar en nada, no puedo ver nada, sólo una zona de mayor oscuridad a una incierta distancia lejana, cuyo destino –intuyo-, me lleva a otro lugar. Posiblemente allí estén los demás...

viernes, 15 de febrero de 2013

Lapislazuli (o en mi Mundo de Uz, materia de Luz Azul)



Esto es una historia de la era moderna, un viaje que comienza enfrascado en un vagón azul de un tren de cercanías que acabará sumergido en las profundidades del océano...

Todos los acompañantes de la protagonista tienen una deficiencia provocada por la naturaleza del ser humano: un hombre alto lisiado en una guerra civil, la mujer redonda vacía de poder de procreación, el hombre espiral sin memoria, la mujer narcisista sin vista y el reflejo de mí misma.

Bajamos a tierra firme. Un gran parque desconocido para todos nos muestra un largo camino en su corazón, el cual -intuyo- desemboca en la costa.

El parque tiene un diseño muy particular. Entramos en una zona con formaciones artísticas de arena y roca a los lados, algunos árboles nos arropan agradablemente con sus sombras durante el paseo incierto, y comenzamos a andar…

Hasta esta zona, mis amigos y enemigos me acompañan. El hombre alto imagina sus manos perdidas, protegiendo mi vientre de la mujer vacía que acecha escondida mi procreación latente. El hombre sin memoria no recuerda la belleza inventada de Narcisa; vive el día a día. Narcisa no ve su reflejo y eso es una gran valentía. Y yo, que todo lo dejo atrás, sólo quiero mirar hacia la posible bahía.

Llego a otra zona del parque. Me desprendo de mi bolsa de viaje. Decido dejarla antes de cruzar la valla de madera hacia el campo verde y playa abierta. Continúo por el camino rodeado de hierba y arena fina. En cada curva del camino me encuentro unas plantas virtuales acuáticas, lo cual me sorprende, y me pregunto hasta dónde puede llegar la creatividad y el desarrollo tecnológico de la humanidad…

Pero eso no es lo más importante. Eso es artificio. Ahí fuera hay una magia más pura y más penetrante: poder oler el mar, sentir su presencia a la derecha, casi flotante. 


Presiento que estoy en el Oeste. Subo a un montículo de arena, escucho de lejos el rugido de la ciudad: Ciudades marítimas, impregnadas en sal...

Lo único que quiero es entrar en el mar… Y eso hago. Entro en un mar circular, convexo, elevado... Me sumerjo  y puedo respirar en La Nada, en el Todo: La Nada Entera. Un ruido eterno. Un silencio atemporal, la mar… pacífica, azul, infinita… me habla desde sus profundidades, desde la oscuridad... me sosega tanta paz.



Ahora he de volver a por mis amigos y a por mi bolsa de viaje camino del revés. Dicen que en los mundos de Xz los caminos de vuelta son más rápidos y sencillos, ¿tú qué crees?, ¿qué crees tú?